Claim, la reseña

Al irse haciendo mayor, uno tiene la sensación de que la vida antes era más sencilla. Y no me refiero a las facturas, deudas y demás cosas que nos quitan el sueño, sino a cosas , de alguna manera, superfluas, cómo por ejemplo preocuparse por que mi flamante móvil no hace unas fotos tan chulas cómo las de mi vecino, o a que aún no he podido ver todas las temporadas de esa serie tan guay que dan en Netflix y que están a punto de cancelar, o que la versión retail de ese juego que acabo de adquirir no tiene los mismos componentes que la versión de kickstarter. Ojo, que soy usuario de muchas (la mayoría) de estos productos, pero a veces pienso que antes el mundo era mucho más simple: Teníamos 2 o 3 canales y teníamos una baraja de cartas. Y punto.

Naipes de toda la vida… Las nuestras estaban algo más oscuras…
Imagen autoría de Basquetteur compartida bajo la siguiente licencia de Creative Commons

Y simples eran también los juegos que solía jugar con esa baraja de cartas. Recuerdo que el juego estrella de los veranos con mi hermano, mis primos, y demás familia era la cuatrola, una especie de versión reducida del tute, que se jugaba únicamente con 20 cartas. Era un juego extremadamente simple, pero nos lo pasábamos en grande.

Y aunque Claim, el juego que vengo a reseñar, no tiene absolutamente nada que ver con La Cuatrola más allá de que ambos son juegos de bazas, comparten una especie de elegante simplicidad que, cuando jugué por primera vez, hizo que me retrajese a aquellas calurosas partidas en tierras Extremeñas.

¿Cómo se juega?

El juego diseñado por Scott Almes, es un juego para 2 jugadores (aunque se puede jugar a 4, más sobre eso más adelante), ambientado en una especie de mundo de fantasía en el que diferentes facciones (los «palos» de nuestros viejos naipes) se enfrentan por conseguir el control del reino después de que el rey haya pasado a mejor vida. Una simple excusa temática, que nos regala por otro lado unas, para mi gusto, preciosas ilustraciones.

Las diferentes facciones de Claim… los goblins son taaan monos…
Imagen extraída de bgg. Todos los derechos son propiedad del autor, Ilse23

Cómo la mayoría de juegos de bazas, la mecánica principal consiste en que uno de los jugadores tira una carta y su rival ha de contestar con una carta de la misma facción (o «palo»), llevándose la baza aquel que juegue la carta con el número más alto. Pero Claim se guarda 2 «ases bajo la manga» (nótese el juego de palabras) que es lo que lo hace diferente y especial.

Uno es es que el juego se juega en 2 rondas:

  • En la primera de ellas, cada jugador empieza con 13 cartas (el resto se dejan en un mazo boca abajo), y tienen que competir por «ganar» cartas para la segunda ronda. Antes de jugar cada una de las 13 bazas, se muestra la primera carta del mazo, y el jugador que gane la baza se lleva esa carta, que formará parte de su mano para la segunda ronda, mientras que el que pierde se lleva la siguiente carta del mazo (que no sabe cuál es). Aquí ya puede haber interesantes decisiones que tomar, ya que hay cartas que son objetivamente mejores que otras, lo que puede hacer que en ocasiones parezca más ventajoso perder una baza que ganarla.
  • Una vez completada la primera ronda, y con las cartas conseguidas en la ronda anterior, los jugadores se enfrentan para intentar conseguir el mayor número de cartas posible en cada una de las facciones (hay 5), ganando aquel que consiga «ganar» más facciones. Así que en cada baza jugada, el ganador se llevará las cartas de esa baza a un «mazo de puntación» que será el usado para decidir el ganador al final.

El segundo «as» de Claim, y la verdadera salsa del juego, es que cada facción, de las 5 que hay, tiene un poder diferente, que afecta a las decisiones que puedes tomar en cada momento y que aporta un punto extra, y genial, de tensión y de imprevisibilidad.

Las facciones

De manera resumida, los poderes de cada facción son:

Los Caballeros, al ser jugados después de un Goblin (siempre y cuando no se tengan otras cartas de Goblin) ganan la baza, independientemente del número. Es decir, el Caballero 4, ganaría al Goblin con el número 8.

Los No-Muertos, cuando son jugados en la ronda 1, automáticamente pasan a formar parte del «mazo de puntuación» del jugador que ganó la baza.

Los Enanos, cuando se juegan en la ronda 2, pasan automáticamente al «mazo de puntuación» del perdedor de la baza. Lo que hace que en la ronda 1 pueda interesar conseguir cartas de enano de números bajos.

Los Doppelgangers (algo así cómo «dobles fantasmagóricos») son una especie de comodín, y pueden jugarse cualquier momento en lugar de tener que jugar la facción del jugador que inició la baza, «copiando» a la facción a la que siguen. Por ejemplo, si el primer jugador juega un Caballero 7, y el segundo juega un Doppelganger 9, este último valdría cómo un Caballero 9 y serviría al segundo jugador para ganar la baza.

Y por último, los Goblins, no tienen ningún poder especial, más allá de que es la facción con más cartas del juego (13 si no recuerdo mal)

Opinión

Claim es un juego muy sencillo (más incluso que lo que la reseña puede dar a entender) que con dos pequeñas vueltas de tuerca, se vuelve, para mi gusto, muy divertido: Todas las bazas son, en mayor o en menor medida, importantes, y en casi todas hay alguna decisión importante a tomar: Me interesa ganar, en la primera ronda, la baza para llevarme la carta mostrada a mi mano? O mejor no? Juego los no-muertos para puntuar aunque la carta a ganar no me interese demasiado? Vale la pena perder la baza en la segunda ronda para llevarme esos enanos?¿Sigo la facción marcada o juego un Doppelganger? o ¿Tiene mi rival un Doppelganger y se va a llevar mi poderoso Caballero?

Además, aunque está pensado para dos jugadores, se puede jugar a 4 si lo combináis con otro mazo (o también se puede integrar con Claim2, que aporta nuevas facciones y poderes). Había comentarios de que esta variante, que se juega en parejas, era un poco una «ñapa», pero a mi me pareció igual de divertida, o incluso más! Será porque ese era el número de personas a las que jugaba a la Cuatrola cuando era niño?

Conclusión

Un juego de bazas de los de toda la vida, sencillo, fácil de explicar y rápido de jugar, con tensión y decisiones interesantes y con un diseño artístico que a mi me parece precioso. Sin duda, uno de los descubrimientos del año para mi!

claim

¿Y vosotros, habéis probado ya este Claim? ¿Qué os parece? Esperamos vuestras opiniones en los comentarios!

Qué te ha parecido esta publicación?

Pulsa en un icono para valorarla!

Valoración media: 0 / 5. Número de votos: 0

No hay votos de momento. Se el primero en valorar esta publicación!

Un comentario sobre «Claim, la reseña»

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *